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Reflexión
por Nicolás Viera
Muchas veces los tiempos electorales cambian el normal proceso de las acciones estatales, y hoy al inicio de una nueva campaña electoral podemos contemplar esa realidad.
El Partido Nacional en Colonia está viviendo una clara ruptura, causada principalmente por las decenas de caudillos y caudillitos que ese Partido, en su andar por la historia del país, ha generado.
Actualmente existen dos bandos, los pro Zimmer y los anti Zimmer. Esto se traslada al gobierno departamental ya que, el Dr. Walter Zimmer debió abandonar su cargo y lo tomó su ex fiel amigo Alfredo Martínez (con clara connotación anti Zimmer).
En este sentido, los ciudadanos comunes, vemos como repercuten los líos electoreros sobre la población y los contribuyentes colonienses.
Hace algunos días un vecino de Rosario vino a contarme que luego de tanto insistir le iban a poner los caños que necesitaba para tapar la cuneta de acceso a su propiedad. Gentilmente jerarcas municipales zimmeristas habían prometido que el pedido del vecino iba a tener solución rápida porque la solicitud no requería de mayor esfuerzo administrativo.
A los pocos días vuelve el vecino a decirme que logró hablar nuevamente con los jerarcas que le habían prometido la ayuda y éstos les informaron que era imposible ya que cambió el intendente, por lo que el nuevo intendente, Martínez, ya no es de su palo.
Amigos, pensemos un instante, por culpa de problemas políticos entre los gobernantes de turno, los vecinos del departamento verán afectados sus derechos de acceder a la solución de problemas que únicamente puede encausarse bajo la órbita municipal.
Ninguno de los actores políticos mencionados, son capaces de generar políticas sociales de largo plazo, que perduren más allá del breve pasaje circunstancial por las diferentes reparticiones del Estado. No podemos hacer del Estado un botín, en el cual cada cargo de confianza signifique un caudal de voto, y cada jerarca pase los 5 años de su gestión tratando de complacer personas a cambio de lograr la adhesión de algún ciudadano en las elecciones próximas.
Hay una máxima que todo político la debe tener muy en cuanta, es la diferencia entre Estado y Gobierno: “El Gobierno pasa, el Estado y las instituciones quedan”.
Los hombres y mujeres mandatados por el soberano a cumplir una determinada función pública deben, necesariamente, hacer lo que la mayoría de la población le ordenó; deben también tener en cuanta que de sus acciones dependen muchas cosas y que además los actos realizados en el período de trabajo tendrán sus inmediatas repercusiones en el futuro próximo. Y si no es así ¿para quienes están gobernando?
Esto que hoy les cuento es un simple ejemplo, al cual le podemos sumar muchos más incluso algunos que ya hemos compartido con nuestros lectores. Pero lamentablemente es lo normal y a lo que el Partido Nacional nos tiene más que acostumbrados.

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Hola estoy de paso pero esta de 10 la pag de capoeira y me uno a la celebracion


