| Política - EPFA |
Lacalle largó su campaña limpia y honorable en beneficio de los menos privilegiados y es probable que hasta lagrimee otro poco de patriota que es nomás.
Asustando al capital
Lacalle aconseja no invertir en un gobierno de Mujica
Por Leonardo Pereyra, de la redacción de El Observador
Poca vida tendría el administrador de un casino si, cada tanto, se le diera por avisar a los jugadores que amagan con entrar al local que, apostando a pleno a la ruleta, solo tendrán una chance en 37 de ganarse el premio. El dato es cierto pero no es como para andar repitiéndolo. Además, así es el negocio.
De la misma manera, no es posible saber si, para un inversor extranjero, será riesgoso invertir en Uruguay si el frenteamplista José Mujica se convierte en el presidente de la República. Pero, por las dudas, el candidato blanco Luis Alberto Lacalle les ha soplado a los dueños de los grandes capitales que, si gana el Frente Amplio, ni se les ocurra venir a estas tierras a jugar a la ruleta capitalista –es decir, a hacer negocios, a generar fuentes de trabajo o a comprar tierra para sembrarla.
“Yo si fuera una persona dispuesta a invertir en Uruguay en junio, esperaría al mes de diciembre. Es lo que yo aconsejaría si tuviera un cliente y si fuera abogado”, dijo Lacalle el jueves 25 en declaraciones al semanario Búsqueda.
Pero en esta campaña electoral Lacalle no se presenta como abogado y, si llega al gobierno, sus “clientes” no serán un grupo de empresarios extranjeros sino todos los uruguayos.
Claramente el consejo de Lacalle no está dirigido a los trabajadores que tienen algunos pesos para gastar ni a quienes están tentados a endeudarse con sus tarjetas de crédito. Ni siquiera es un aviso para los industriales uruguayos que pagan sus impuestos y gastan su dinero por estos lados. Lacalle les habla a los posibles grandes inversores extranjeros sean europeos, norteamericanos o chinos. Es a ellos a quienes les aconseja guardarse el dinero antes de arriesgarlo en un Uruguay gobernado por Mujica.
El ex presidente tiene la experiencia suficiente como para saber que el capital es ya bastante cobarde como para andar metiéndole más miedo.
Por supuesto que Uruguay no es un casino ni la economía una timba. Pero, ante los extranjeros, los políticos no deberían hablar del país como si se tratara de un sospechoso garito de mala muerte.
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Fecha: 02/07/2009 - 07:19 - Montevideo, Uruguay

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